3 mitos que destrozan el deporte de los niños

Publicado: 31 enero, 2016 en Sin categoría
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Ayer, fue un día intenso de entrenamientos, competición y alguna reunión con padres. Seguro que para muchos de vosotros, ya seáis padres o entrenadores, también fue así. Además estoy prácticamente seguro que en la mayoría de los casos en algún momento visteis comportamientos o actitudes de vuestros hijos, alumnos, padres o entrenadores que creáis que deben mejorar y que no ayudan a lo que creemos que el deporte tiene que ser en etapas formativas. Hablo de aspectos que no tienen nada que ver con aspectos técnicos, tácticos o físicos, sino de educación.  A estas alturas creo que nadie niega la capacidad que puede tener el deporte como herramienta educativa, sin embargo, a pesar de que todos lo tenemos claro, parece que esto no se refleja en lo que vemos todos los días durante las actividades deportivas de los niños, y como decía Ángel Sanz ayer mismo en su blog (Re-imaginando), parece que no conseguimos encontrar el sitio que el deporte debe tener en nuestra sociedad, y seguimos dando mucha más importancia a otros aspectos del deporte por encima del educativo. Si todos tenemos tan clara la importancia de la parte educativa del deporte ¿por qué nos es tan difícil llevarla a cabo?

Esta mañana he estado leyendo un artículo del escritor y conferenciante John O’Sullivan, en el que habla de los tres mitos que están destruyendo la experiencia deportiva de nuestros niños, y creo que estos tres mitos que él indica, pueden ser algunas de las razones por las cuales no conseguimos potenciar esa parte educativa del deporte de la que hablamos. Veamos cuales son.

MITO 1. Las 10.000 horas de entrenamiento.

Este mito se basa en la teoría del psicólogo sueco Ericsson, que afirmó que para lograr la excelencia en cualquier disciplina, ya sea deportiva o no, hacen falta 10000 horas de práctica deliberada. Por tanto, parece claro, si quiero que mi hijo o alumno alcance la excelencia, cuanto antes empiece a practicar horas y horas, antes lo conseguirá. El problema de esta teoría es que obvia multitud de variables que influyen en el rendimiento, como pueden ser las variables genéticas, el tipo de entrenamiento, la motivación o el bienestar del deportista. Además, no existe ningún estudio que relacione de forma positiva la especialización temprana con un mejor rendimiento a largo plazo (a excepción de disciplinas como la gimnasia o el salto), en cambio, existen multitud de casos de deportistas de éxito que en sus primeros años practicaban varios deportes. Lo que sí que demuestran muchos estudios es la relación de la especialización temprana con una mayor incidencia de lesiones, abandono y problemas psicológicos y de identidad. Por tanto, aunque es evidente que para conseguir un alto rendimiento es necesario una gran cantidad de entrenamiento, y probablemente haya que conseguir esas 10000 horas, no por alcanzarlas antes vamos a asegurarnos conseguir la excelencia.

Three Boys Holding Sports Balls

MITO 2. Ganar campeonatos nacionales o internacionales lo antes posible.

Los sistemas de competición juveniles, por desgracia, suelen ser una copia de los sistemas de competición profesionales, donde lo más importante es el rendimiento, el espectáculo y el negocio, por ello es muy fácil caer en la trampa de querer ganar cuanto más mejor y lo antes posible. Es muy común en cuanto los deportistas empiezan a competir empezar a obsesionarse con rankings, con viajar a torneos a torneos nacionales e internacionales y conseguir ganar algún torneo “importante” en estas primeras etapas. Seguro que muchos de vosotros habréis oído la anécdota que cuenta Toni Nadal cuando Rafa ganó el campeonato de España infantil y le enseñó una lista con todos los jugadores que habían sido campeones de España con esa edad. Uno por uno fue preguntándole si los conocía o no, de casi treinta nombres que aparecían, sólo habían conseguido ser conocidos 3 o 4, con lo que Rafa entendió la poca transcendencia que tenía lo que había conseguido en ese momento. Por tanto, aunque a todos los niños les gusta ganar, debemos hacerles conscientes de que por encima de la victoria tienen que valorar el simple hecho de jugar, cumplir las reglas, disfrutar, atreverse a hacer cosas nuevas y aprender. Todo esto va a hacer que no abandonen el deporte y que el rendimiento a largo plazo sea mayor.

MITO 3. El deporte de los niños como una inversión de futuro.

En muchas ocasiones oigo a padres decir que el dinero que se gastan con sus hijos para que practiquen deporte es una inversión a largo plazo que luego recuperarán si son profesionales o, lo que últimamente es bastante frecuente, si consiguen una beca para estudiar en Estados Unidos. Estoy de acuerdo en que el gasto en deporte no es tal, sino que es una inversión, pero es una inversión en educación, en ningún caso creo se pueda asumir que un padre o entrenador deba estar pensando, y menos hacer consciente al niño, que es un producto de inversión con el que se busca que en un futuro el dinero invertido retorne con intereses. Todos sabemos lo difícil que es conseguir llegar a vivir del deporte de forma profesional (sólo lo consiguen 1 de cada 10000 aproximadamente), en cambio, las probabilidades de ejercer una presión excesiva y de que los niños dejen de disfrutar del deporte es infinitamente más alta.

Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos, pero tenemos que hacer un esfuerzo por utilizarlo y no dejarnos llevar por los cantos de sirena que suponen este tipo de mitos. Saquemos a la luz esa parte educativa del deporte que sabemos que con toda probabilidad va a beneficiar a los niños, y no hipotequemos su juventud pensando que cuanto antes consigan victorias y los tratemos como deportistas de élite, van a tener más posibilidades de ser grandes estrellas. Además, si resulta que nuestro deportista o hijo tiene un talento especial, no os preocupéis, fomentar esta parte educativa no solo no les va a impedir lograr su máximo rendimiento, sino que va a hacer que puedan mantenerse más tiempo en ese máximo rendimiento, porque serán adultos equilibrados con unos valores y competencias, que les permitirán gestionar de forma óptima las grandes demandas que la vida del deporte de élite requiere.

A continuación os dejo el enlace a una charla de John O’Sullivan titulada “Cambiando el juego en el deporte juvenil”.

http://tedxtalks.ted.com/video/Changing-the-Game-in-Youth-Spor/player?layout=&read_more=1&init_autoplay=1

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comentarios
  1. cristina dice:

    Pues si….. totalmente de acuerdo…..y más en mi caso, que tenemos un niño que juega al tenis desde los 4 años… que lo disfruta, que aprende, que se esfuerza, que está aprendiendo valores como la honestidad, el compañerismo, el sacrificio… y que en su camino en el deporte, está almacenando datos, que espero le puedan servir en su vida……De momento pensar en el futuro es absurdo.. la vida da cien mil vueltas, a veces de campana, y hay que centrarse en el hoy…..

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  2. Juan Gallardo dice:

    El problema somos los padres. En un porcentaje muy alto, exigimos que nuestros hijos consigan siempre lo que nosotros no hemos conseguido nunca, ganar. Y además, queremos que lo hagan borrando de la pista al contrario, que lo aplaste, que venza de forma arrolladora. Tal vez así, consigamos mitigar nuestra frustración por un rato… hasta el próximo partido. Hacemos de su victoria, nuestra victoria. Su derrota es su derrota. Magnificamos sus/nuestros triunfos y no tomamos parte en sus derrotas. Y eso, que muchos de nosotros jamás nos hemos calzado unas zapatillas de deporte.

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