Menos técnica y táctica y más emociones

Publicado: 22 diciembre, 2015 en Sin categoría
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En algunos artículos previos ya he dado mi opinión acerca de las instrucciones que damos a nuestros jugadores durante las competiciones, incidiendo en la importancia de darles autonomía. Un exceso de información por nuestra parte va a hacer que sean más dependientes y que no aprendan a tomar decisiones por ellos mismos. Ahora, además, me gustaría que reflexionáramos sobre el tipo de instrucciones que damos y el efecto que tienen sobre el resultado. Aunque el tipo de instrucciones puede variar en función del deporte y en función de cada entrenador, creo que estaremos de acuerdo en que la mayoría de instrucciones que damos van dirigidas a aspectos técnicos y tácticos, y además, creo que también estaremos de acuerdo en que en gran cantidad de ocasiones, sobre todo los jugadores más jóvenes, no son capaces de poner en práctica lo que les pedimos y, por tanto, esa información no les sirve de ayuda. ¿Cómo puede ser que si les damos la solución, y sabemos que lo pueden hacer porque lo hacen en los entrenamientos, no lo hagan en los partidos? Seguro que todos tenéis la respuesta, en los partidos hay más presión, están más nerviosos, se bloquean,…, en definitiva, entran más en juego las EMOCIONES. Si todos tenemos claro que las emociones juegan un papel fundamental en la competición ¿no tendríamos que ayudar más a nuestros jugadores en la gestión de las emociones en lugar de centrarnos principalmente en aspectos técnicos y/o tácticos?

El neurocientífico Alex Korb, en su libro The Upward Spiral, propone  diferentes estrategias que pueden ayudarnos a gestionar nuestras emociones y ser más felices. Aunque estas estrategias no van dirigidas específicamente a deportistas, ya he hablado en muchas ocasiones de la influencia que puede tener el deporte en otros aspectos de la vida diaria, y viceversa. Pues bien, una de las estrategias propuestas por Korb, que pienso que puede ser especialmente interesante para aplicarla con nuestros deportistas, es la de identificar las emociones. Parece que dar un nombre o etiquetar lo que sentimos produce resultados mucho más positivos que el simple hecho de reprimirse o disimilar los sentimientos. A partir de reconocer e interpretar las diferentes emociones o sentimientos, será mucho más fácil adoptar una posición más objetiva, para poder abordar las diferentes situaciones deportivas y/o personales. Esto es la base de lo que se conoce como la reevaluación cognitiva, que no es más que replantear una situación verbalizándola, es decir, contándola en voz alta, y partir de ahí determinar qué estímulos han producido esas emociones negativas.

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Por tanto, el simple hecho de ayudar a nuestros jugadores a aceptar, identificar y poner nombre a sus emociones va a ayudar a regular sus efectos negativos. Pero además, si después de la competición, les ayudamos a identificar cuáles han sido las causas que han provocado esas emociones negativas, en la mayoría de ocasiones se darán cuenta de que lo que ellos habían percibido como amenazas, no lo eran tanto, y serán conscientes de que tienen recursos para enfrentarse a esas situaciones con ciertas garantías. En este sentido les puede servirles de ayuda plantearse ciertas preguntas, como por ejemplo:

– ¿La situación que me ha provocado esa situación de estrés es realmente tan importante?

– ¿En qué estaba centrado? ¿Qué puedo haber pasado por alto?

– ¿Qué recursos tengo para afrontar esas situaciones?

-¿Cómo resolvería ahora esa situación?

 

Como vemos, una estrategia muy sencilla puede hacer que nuestros deportistas tengan un mejor control de sus emociones y, por tanto, rindan mejor en la competición. Además, como ya he dicho en otras ocasiones, el deporte es probablemente el ámbito donde los jóvenes manifiestan un mayor número de emociones diferentes y con una mayor intensidad, por lo tanto, este tipo de estrategias van a ser especialmente útiles no solo por su influencia en el rendimiento deportivo, sino como estrategias de aprendizaje para otros aspectos de la vida. No cabe duda de que aquellos niños y jóvenes que aprendan a manejar sus emociones dentro del ámbito deportivo, fuera de éste tendrán una gran ventaja a la hora de afrontar las diferentes situaciones con las que se van a encontrar en su vida diaria.

 

Algunos ejemplos en los que tenistas profesionales no han sido capaces de controlar sus emociones:

comentarios
  1. David Guillén dice:

    Cierto Rafa!. Hoy día no vale tanto la pena estar tantas horas en la pista con el tema de la técnica, cuando sabemos que si luego no controlamos las emociones, todo el tiempo invertido se va a norris!. Se debe entrenar las emociones, controlarlas y, saber convivir con ellas!. La figura del Psicólogo y Neurotraining empiezan a coger peso en el Staff Técnico.
    Un saludo y, es mi opinión.

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