Ya está bien de criar emperadores y tiranos

Publicado: 8 noviembre, 2015 en Sin categoría
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En muchas ocasiones oímos hablar del comportamiento de los padres y de los entrenadores hacia los niños, y como el abuso o incluso el maltrato, puede influir a nivel personal y deportivo de los más pequeños. Sin embargo, en estos últimos años está aumentando el número de casos donde estos abusos y maltratos se dan a la inversa, es decir, desde los niños hacia los adultos. Aunque muchos estéis pensando que estos casos son muy aislados, los datos hablan por sí solos. Desde 2007, se ha procesado a más de 17.000 menores en España por agredir física o psicológicamente a sus padres, y sólo en el año 2014, se juzgó a 7.500 menores por esta causa y eso que, según los expertos, sólo se denuncia uno de cada ocho casos.

Parece que hay niños que por cuestión genética tienen más dificultad para ser empáticos y percibir las emociones morales, y por tanto, pueden ser más propensos a mostrar este tipo de comportamientos. Sin embargo, Javier Urra, psicólogo de la Fiscalía de Menores del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y autor de libro “El pequeño dictador”, afirma que lo que cambia totalmente al ser humano es la educación. Según Urra, no mostrar afectividad, educar de forma agresiva o no establecer límites, son algunos de los factores por los cuales nos encontramos con niños narcisistas, caprichosos y consentidos.

Los niños afectados por “El síndrome del emperador”, que es como se conoce a este tipo de casos, pueden pasar de la desobediencia a los insultos, a la desconsideración y las mentiras, e incluso a agresiones físicas graves. Según el psicólogo Juan Basanta, estos niños tienen tres características fundamentales comunes:

Insensibilidad: no les importa nada ni nadie.

Impulsividad: no miden las consecuencias de lo que hacen.

Narcisismo: el mundo gira en torno a ellos.

emperador

Para aquellos que consideramos el deporte un pilar fundamental en la educación de los niños, éste puede ser una herramienta tanto de construcción como de destrucción. En este caso, la forma en la que enfoquemos la práctica deportiva va a favorecer la aparición de casos de niños tiranos, o por el contrario, puede servir para prevenir este tipo de fenómeno. Parece de sentido común, que si los niños desde pequeños perciben en sus referentes adultos ciertas conductas de agresividad o de desconsideración hacia compañeros, rivales o árbitros, es muy posible que admitan como normales este tipo de comportamientos y los imiten tanto en situaciones deportivas como en extradeportivas. Del mismo modo, si transmitimos a los niños que ellos nunca tienen la culpa de nada y justificamos malos comportamientos o gestos antideportivos a que el árbitro se ha equivocado o que el compañero no se entera de nada etc. no estamos haciendo más que engrandecer esa figura de emperador, y cuando nos demos cuenta será demasiado tarde y ya estaremos sometidos a su tiranía.

Por el contrario, podemos aprovechar multitud de ocasiones que nos proporciona el deporte para desarrollar aspectos como la empatía, y en lugar de criticar a compañeros, rivales o árbitros, hacerles reflexionar sobre los sentimientos de los demás y qué tipos de comportamientos o actitudes les podrían ayudar. También podemos aprovechar las derrotas o los momentos complicados para mostrar afectividad y que entiendan que los malos resultados deportivos o el rendimiento no van a afectar a las relaciones personales. Sin embargo, esto no quiere decir que debamos tolerar faltas de respeto, malos comportamientos o falta de actitud, ya que uno de los factores que más favorecen el que los niños se conviertan en déspotas es precisamente el no establecer ciertos límites. Del mismo modo, debemos aprovechar esos momentos complicados para educarlos en la frustración, para que entiendan que esas cosas suceden, que no siempre todo ocurre como uno quiere, y que hay cosas que aunque no nos gusten las tenemos que hacer.

Hay veces que los adultos tenemos que aprender de un niño de 5 años

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comentarios
  1. Ivan Hdz. dice:

    Sin duda es muy acertado lo que comentas, en México hasta hace algunos años esas actitudes eran propias de niñ@s ricos que por diferentes circunstancias de su contexto se comportaban como “pequeños dictadores”, pero ahora las cosas han dado un giro,devido desde mi punto de vista al sistema económico, político y social, ese sistema que nos ha enseñado que debemos ser los mejores a cualquier costa, que merecemos por el simple hecho de desear y estirar la mano y porque “el modelo educativo de hiperprotección ha hecho creer a las nuevas generaciones de padres que sus hijos deben tener lo que ellos no tuvieron por el simple hecho de ser”,no digo que este mal tener, lo que considero que no esta ayudando es tener sin esfuerzo, creo que cada vez somos más individualistas.

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